En búsqueda de un estilo propio: consejos de escritura viajera

Se suele decir que viajando se aprende y, a la vez, se aprende a viajar. Podemos también afirmar que viajando y ejercitando con constancia la escritura se aprende a relatar bien los viajes.

Inspirados por algunos consejos de los escritores españoles Fernando Clemot y Gabi Martínez, podemos resumir algunos puntos esenciales para construir buenos relatos viajeros, uno de los  intereses principales de CuentaRutas.com. 

Como es intuitivo, existen diferentes géneros literarios y periodísticos que implican unos también diferentes registros. Sin embargo se pueden identificar algunos consejos universales para poder ejecutar una correcta y atractiva redacción de textos (y en nuestro caso de textos viajeros). No se trata tanto de reglas absolutas, puesto que cada cual desarrollará un estilo personal, sino de recomendaciones que nos cogen de la mano y que merece la pena escuchar y poner en práctica con humildad y ganas de aprender.

De manera esquemática, vamos aquí a enumerarlos y comentarlos.

Los que preceden el viaje

  1. Leer mucho y documentarse sobre el país o la región que se va a visitar o investigar. Leer no tanto las guías, sino literatura local, poesías o novelas que tratan de los lugares de interés, posibles artículos periodísticos, cuentos (para todas las edades) y todo tipo de escritos que nos resulten enriquecedores y que nos pueden proporcionar diferentes puntos de vistas, enfoques y estilos para contextualizar el viaje que vamos a emprender.
  2. Escribir cada día, en la medida de lo posible. Ejercitar la escritura regularmente es fundamental para mejorar y para ir definiendo un estilo propio. Un juego que se aconseja es, por ejemplo, el de escribir sobre cosas sencillas, las que nos rodean en la cotidianidad, de diferentes maneras. Intentar ver los objetos, las personas, los lugares a los que estamos acostumbrados con ojos renovados e contarlos como si fuera la primera vez que nos cruzamos con ellos.
  3. La convicción. Estar absolutamente convencidos de la propia misión, tener una pasión incondicional y mucha voluntad para llevar a cabo nuestros proyectos de escritura viajera.

Los que acompañan el viaje

  1. Olvidarse de todo lo leído previamente y dejarse sorprender por el viaje, siguiendo un consejo de la periodista y escritora Pepa Roma. «Una vez llegas al país, dejarte guiar por todo aquello que apela a los sentidos, sensaciones emociones».
  2. Tomar apuntes y llevar un diario de viaje. Podemos escoger el formato, si llevarnos la clásica Moleskine en puro estilo Chatwin o una agenda electrónica, lo importante es ir apuntando detalles, reflexiones, impresiones. Grabar videos y sonidos también puede resultar útil para no olvidar importantes datos que quizás después de un mes o dos pueden desaparecer de nuestra memoria o difuminarse. Hay también escritores que no piensan que este punto sea fundamental, sin embargo creemos que mantener un ejercicio diario de escritura, aunque sea en el viaje, es muy recomendable.
  3. Seguir leyendo. Un buen libro puede ser un óptimo compañero de viaje.
  4. Escribir y apuntar elementos claves del viaje no quiere decir que no vivamos y disfrutemos plenamente de lo que nos ofrece. El consejo más importante es el de abrirse a la nueva experiencia, a la gente que nos acogerá, dejando en casa los prejuicios.

 Los que siguen el viaje

  1. Cuando se vuelve de un viaje suele ser muy difícil recuperar las costumbres que una vez habían constituido nuestra cotidianidad. Resulta un esfuerzo aún mayor ordenar las ideas, las impresiones, los apuntes, las reflexiones que se han ido tomando y formando en nuestras cabezas. Pero la reorganización del material acumulado es un momento muy importante. Gabi Martínez adopta como método, por ejemplo, el de hacer fichas de sus lecturas (desde las previas hasta las posteriores al viaje). Esta práctica puede ayudar a entender cómo se quiere enfocar la escritura, qué puntos se quieren desarrollar y cómo se pretende abordar los temas.
  2. Una vez se hayan ordenado ideas y documentos, que se haya pensado en una estructura del escrito (sea un artículo, sea un libro), tenemos que sentarnos y dejar fluir todo lo que queremos decir. En un segundo momento tomaremos tiempo para corregir y afinar.
  3. A nivel estilístico deberíamos intentar huir cuanto más posible de los lugares comunes, buscando la sorpresa, la excepción, lo nuevo.
  4. Asimismo, tenemos que evitar una tendencia muy típica de los escritores noveles: el exceso de adjetivación. Como decía el escritor catalán Josep Pla, «El realismo poético consiste en encontrar los adjetivos. En la mayoría de los escritores los adjetivos son falsos».

  5. Siguiendo con las sugerencias estilísticas, tenemos que evitar las expresiones redundantes o confusas y los cambios de registro en el respecto de un pacto con el lector que se suele estipular en las primeras líneas de los escritos.
  6. Los párrafos tienen que enlazarse bien, con coherencia y dejando fluir el texto con equilibrio y naturalidad.
  7. Los títulos que escogemos tienen que ser evocativos y posiblemente misteriosos, mágicos. Un título banal, no invita a seguir leyendo.
  8. Dejar que los personajes cobren cuerpo sin enjuiciarlos previamente. El lector debería hacerse una idea de sus dimensiones físicas y morales sin que el escritor intervenga con declaraciones excluyentes, dejando que cada lector pueda dar forma a una interpretación propia. De esta manera, cada personaje tendrá tantas imágenes según los lectores.
  9. Saber administrar el tiempo narrativo y el tiempo subjetivo, evitando intromisiones y saltos temporales bruscos e injustificados que puedan desubicar el lector y darle informaciones que no puede entender.
  10. Ser capaz de administrar los clímax narrativos, controlando el ritmo y permitiendo que el lector perciba una tensión narrativa adecuada. Una narración eficaz es lo que verdaderamente llama la atención del lector.

Los preceptos hasta aquí mencionados no pretenden ser exhaustivos ni tienen que considerarse como reglas fijas, pero pueden servir para empezar a practicar el oficio del escritor de viaje para emprender un camino hacia el descubrimiento de un estilo y metodología propios.

 «La exactitud no es lo más importante en un libro de viajes, sino la atmósfera, el latido, el aire y tantos de aquellos intangibles que a fin de cuentas son la verdad de los lugares». (Gabi Martínez)

 Algunos enlaces de interés:

Manual de estilo de la lengua española de José Martínez de Sousa

Real Academia Española

El escritor que fumaba buscando adjetivos, En Lengua Propia – ideas sobre cultura literaria

‘La literatura puede cambiarte la vida’, dice Gabi Martínez, personaje en Voy, de José Oliva, La Vanguardia Cultura, 29/03/2014

Entrevista a Fernando Clemot, NarrativaBreve.com, 30 diciembre de 2013

Cuentarutas: 25-05-2015
Autor: Susanna Corchia

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