Otra vez Purús

Vista aérea del río Purús. 

Luego de dos años vuelvo a uno de los lugares que más me apasionan: Purús, en el límite de Perú y Brasil, donde se encuentra el Parque Nacional Alto Purús, una de las selvas mejor conservadas de toda la Amazonía, no por convicción del hombre, sino por casualidades ecosistémicas.  Para explicarme mejor y repitiendo lo que mis amigos biólogos me enseñaron, diré que la magia de estos bosques empieza en su contradictorio origen. Su río no nace de ningún deshielo o nevado andino, aquí el bosque de tan frondoso y lleno de vida, transpira, un sudor que sube a la atmósfera, se enfría y regresa en forma de lluvia, a bañar esta selva y dar origen al río Purús. Un fenómeno llamado evapotranspiración que encierra una inusual  interdependencia río/bosque, y que ha mantenido esta zona casi aislada, negándole pase a rutas comerciales destinadas a una explotación intensiva de sus recursos. Entrar a Purús, desde Perú, es posible solo con avioneta.
Y vía aérea, el negocio de depredar la Amazonía, no es rentable.

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Purús, a un vistazo rápido. 

Dos años sin ver a mis amigos de los pueblos indígenas juni kuin –o cashinahuas-, sharanahuas, mastanahua, chaninahua –nahua es hombre en lengua pano-, los awarak y otros 6 pueblos más. Purús es considerada la zona con mayor diversidad cultural indígena amazónica de Perú. Aquí se hablan 8 lenguas y conviven la arrogancia del monteador experto –el que caza en el monte- y la sabiduría del viejo que aún consulta a la jungla, porque le guarda un profundo respeto. Las cosas no cambian mucho, cuando el bosque asegura tu porvenir.

No es mucho lo que diré ahora. Apenas compartir la emoción de volver a entrar a estos bosques tropicales, refugio de los Mashco Piro, los No Contactados del Purús, cuya historia siempre ha estado atada a la cara más feroz del desarrollo: El genocidio. Un lastre de la civilización, retomado hoy por los madereros ilegales o los traficantes de drogas, que ven a estos hombres como animales que les impiden alcanzar las riquezas por las que se aventuran a la profundidad de la jungla. El problema que enfrentan los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV) es atroz, y da para desarrollar entradas especiales, dedicadas a entender su fragilidad, el motivo de su huida, el derecho inalienable a la vida que la civilización –esa que tanto amenaza con destruirlos-, les asegura. Un universo de contradicciones, que apenas vamos reconociendo a principios del siglo XXI.

Prometo hablar del tema, y convocar amigos especialistas que puedan compartir con todos, lo que de esta gente, tan vulnerable, tan única, tan fascinante, se puede y debe saber.

Pueblo indígena Juni Kuin o Cashinahua. 

Por ahora, solo me queda repetir que Purús me espera, con sus paisajes que baten récord de diversidad biológica, con sus comunidades indígenas empeñadas en conservar sus bosques para sus nietos, para los nietos del mundo. Una nueva generación humana, que sí merece un futuro de Amazonía Viva.

Cuentarutas: 28-05-2015
Autor: Susana Parra
Fotografía: Susana Parra. Purús. Perú. 2009-2013

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