De las olas al sofá – “Couchsurfers” según Simone Chiesa

Para celebrar los diez años del nacimiento, en 2014 Simone Chiesa decide realizar un programa televisivo junto con Anna Luciani sobre el fenómeno del Couchsurfing, o sea, “surfeando el sofá”.  Se trata de una red social que permite viajar de una manera diferente, favoreciendo encuentros e intercambios culturales y ofreciendo alojamiento gratuito. Esta práctica enriquece a dos partes: los que viajan descubren el lugar visitado desde un punto de vista menos turístico, mientras los anfitriones tienen la oportunidad de conocer diferentes personas y culturas sin moverse de casa. Hasta la fecha, el Couchsurfing se practica en más de 120 mil ciudades alrededor del mundo y tiene cerca de 9 millones de suscriptores.

couchsurfers

Simone Chiesa y Anna Luciani en la cabecera del programa “Couchsurfers”. 2014

Simone, filmmaker con una larga experiencia en documentales y reportajes para los canales italianos SkySport y DeeJayTV, junto con Anna, arquitecta, urbanista y fotógrafa apasionada de viajes han cogido maletas y cámaras para empezar un peregrinaje de seis meses entre Brasil, Uruguay y Argentina. El objetivo del programa que ha surgido de este viaje, Couchsurfing, es contar los lugares visitados, las personas y los aspectos de las diferentes culturas moviéndose en estilo “Globetrotter” barato. Características del programa son un ambiente mochilero auténtico y genuino, los encuentros azarosos con la gente, una filmación discreta, y un registro coloquial y divertido pero a la vez informativo.

Hemos entrevistado a Simone Chiesa para que nos cuente un poco más sobre este nuevo formato.

P:  ¿Cómo nace el proyecto Couchsurfers?

R: La idea de realizar un formato sobre el  Couchsurfing nace en enero de 2014 a raíz de mi experiencia directa en la red social couchsurfing.com y desde la exigencia de realizar un programa televisivo que contara las dinámicas reales de esta manera de viajar, sin filtros ni artificios narrativos.

P: ¿Qué os ha llevado a Anna y a tí hasta Latino América como destino de la primera serie?

R: La elección de Latino América ha sido espontánea: Anna había vivido un año en Brasil en 2003, habla el idioma– una ventaja para mantener la autenticidad de las conversaciones con la gente– y le apetecía volver a visitar ese país para redescubrirlo bajo nuevos puntos de vista. Por otro lado, yo hablo español, presentando la misma ventaja comunicativa en los países limítrofes a Brasil.  Ambos conocemos el continente y nos gusta el estilo de vida de Sudamérica. Para la primera temporada del programa hemos querido empezar por una realidad donde nos hubiéramos podido sentir seguros.  Además Brasil en estos dos últimos años ha sido el centro de la atención mediática mundial: sede del Campeonato Mundial de Fútbol en 2014 y futura sede de las Olimpiadas en 2016. Es un país muy atractivo para una emisora de televisión en este momento.

P: ¿Cuáles han sido tus modelos de referencia que te han inspirado para la ideación y realización del programa (libros, películas, otros programas televisivos)?

R: Los programas televisivos que me han inspirado son dos: “Les nouveaux explorateurs” presentado por Alexandra Leroux, y  “J’irai dormir chez vous” de Antoine de Maximy, ambas producciones francesas. El primero me ha inspirado en la elección y la profundización de las temáticas tratadas, y el segundo me ha servido más de ejemplo con respecto a las dinámicas que se crean en el proceso de auto-grabación y relatando lo que pasa yendo a dormir a casa de desconocidos.  Nuestro programa es una mezcla de los dos, pero al mismo tiempo es diferente y original porque la complicidad que se crea entre Anna y yo es única y muy diferente de cualquier otro programa.

Anna Brasil

Anna Luciani con uno de los anfitriones en Rio de Janeiro, Couchsurfers, 2014.

P: ¿Cuánto tiempo de pre-producción has empleado y en qué ha consistido?

R: Desafortunadamente no he podido tener tanto tiempo como me hubiera gustado. Hemos pensado de realizar este programa en enero y a finales de febrero hemos tenido que partir para no perder el carnaval y otros acontecimientos importantes en Brasil. La pre-producción ha sido mínima y, de hecho, hemos tenido enormes dificultades, bien desde el punto de vista logístico (nos organizábamos día tras día, ¡improvisándolo todo!), bien desde el punto de vista económico, ya que no hemos tenido tiempo para encontrar patrocinadores, distribuidores o canales de televisión y nos hemos tenido que autofinanciar y auto producir.
Ahora estamos en negociaciones para vender la primera temporada y para que nos financien la segunda. Me siento optimista porque todos los feedbacks han sido muy positivos, hasta la fecha. Claro, es una manera arriesgada de producir un programa y seguramente no lo aconsejaría a nadie, mejor seguir los protocolos… Sin embargo, también es cierto que auto-producirse permite tener el máximo de libertad creativa y un menor malgasto de recursos económicos porque cada centavo sale de tus bolsillos.  Todo esto al final también tiene una parte positiva e interesante porque el espectador intuye que el viaje que estamos haciendo es realmente “on the road”, ¡con poco dinero en los bolsillos y mucha improvisación!

P: ¿Según qué criterio seleccionas los contenidos definitivos de los episodios?

R: Decido todo en fase de post-producción: repasando las imágenes y mirando los contenidos del material grabado me doy cuenta de seguida si lo que hemos hecho es válido desde un punto de vista estético y de contenido. Son factores indispensables para el desarrollo del guión, aunque el segundo tenga un peso mayor en comparación con el primero. De hecho puede que las imágenes nos sean perfectas y esto me molesta porque, siendo también el director de la fotografía, quisiera que los videos fueran siempre impecables. Pero al mismo tiempo me doy cuenta de que si los contenidos son buenos, puedo hacer la vista gorda sobre la calidad fotográfica y priorizar el contenido. El criterio principal es también el más sencillo: si el material grabado es interesante lo selecciono, en caso contrario lo descarto.

P: ¿Cómo preparas el guión de un episodio?

R: No preparo un guión previo, todo se desarrolla en post-producción. Realizo un montaje previo con las imágenes que he seleccionado y a partir de allí empiezo a construir la narración, escribiendo los textos como si fuera una bitácora de viaje.
La elección de utilizar mi voz en off se debe a diferentes factores. Antes que nada a la necesidad de tener un elemento aglutinador que pueda tapar los agujeros narrativos, porque no siempre consigo grabar y decir todo lo que quisiera en directo, y a veces me faltan las conexiones que consigo realizar sólo en un segundo momento con la voz en off. También mi presencia en el video es marginal (prefiero grabar que ser grabado), entonces para reforzar mi personaje lo transformo en el narrador externo de nuestras aventuras.
Por último está el factor de profundización periodística, es decir el montaje de algunos insertos donde explico los temas tratados con el fin de proporcionar informaciones necesarias al espectador para entender mejor la realidad que estamos viviendo en un determinado momento.

P: Una curiosidad: ¿cuántas horas has descartado en el montaje de la primera temporada?

R: Todavía no lo sé porque sólo he montado un par de episodios pilotos.  Pero la proporción no será tan alta como suele pasar a menudo en este tipo de programas. Yo soy uno que graba poco y aprieto REC sólo cuanto estoy seguro de que lo que estoy grabando lo pondré en el montaje. Es el resultado de muchos años de experiencia en la realización de documentales: al principio se suele grabar mucho, pero luego la fase de post-producción se convierte en una pesadilla, porque cuando hay demasiado material  puede ser muy complicado gestionarlo y se pierde muchísimo tiempo en la descodificación. Yo prefiero optimizar: grabar poco y grabar bien ayuda a mantener sanos los gastos y la mente durante las primeras fases de pre-montaje.

P: ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de hacer couchsurfing?

R: La ventaja principal es que ¡te alojas gratis! [risas] No, en serio: hacer couchsurfing es un verdadero intercambio cultural, se descubren las realidades de los lugares que se visitan desde un punto de vista más íntimo y menos superficial, y existe un intercambio humano profundo.  Cuando te alojas en un hotel, te vas de campamiento o duermes en un Bed & Breakfast y visitas los lugares como “turista”, por lo general sólo descubres los aspectos más superficiales del territorio y es complicado entrar en contacto sinceramente y sin segundos fines con los autóctonos, sobre todo en los países donde intentan “exprimir” a los turistas y ganar cuanto más posible. Haciendo couchsurfing se entra en las vidas de las personas y se puede tocar con mano su cotidianidad, su manera de vivir, sus problemas, sus costumbres y se establece una relación sincera de amabilidad, cortesía y mutuo respeto.
Las desventajas son que te tienes que adaptar a las condiciones de los anfitriones, no tienes mucha autonomía y tienes casi siempre que estar bajo sus horarios y disponibilidad. Te puede ocurrir de dormir en el suelo con otras ocho personas en una habitación de cuarenta metros cuadrados con sólo una pequeña ventana y el ruido de cuatro enormes ventiladores, tal como nos pasó en Rio en casa de Claudio, donde llegamos tremendamente cansados y nuestro único deseo era de dormir pero casi se nos obligó a ir de fiesta hasta las cuatro de la madrugada.  Es como si cada día fuera sábado: tienes que estar siempre muy sociable, interactuar con todo el mundo, casi no tienes espacio propio y esto a la larga puede ser cansino. ¡Al final de seis meses de couchsurfing Anna y yo éramos casi dos misántropos!

Anna noche

Velada en Punta del Diablo, Uruguay. Couchsurfers, 2014.

P: ¿Y las de viajar en pareja?

R: La mayoría de viajes los he hecho solo. Me gusta ser un lobo solitario y existen indudablemente numerosas ventajas en viajar a solas, como por ejemplo la total libertad de hacer lo que se quiere y cuando se quiere. Pero si encuentras una persona compatible con tu estilo de vida y de viaje, vagabundear en pareja puede ser aún mejor porque uno apoya el otro y se comparten las experiencias positivas y las negativas.  Es muy complicado encontrar un compañero de viaje adecuado porque hay que estar juntos a todas horas y, si surgen incompatibilidades, el viaje se puede convertir en una pesadilla.  Anna y yo bajo este punto de vista viajamos en la misma onda y nunca hemos tenido un problema o peleado por algo. Es necesaria mucha paciencia y comprensión mutua.  En el mundo del couchsurfing es más recomendado viajar solos porque es más fácil encontrar anfitriones que dejen su sofá  a una persona más que a dos. El riesgo es de aislarse demasiado y no interactuar adecuadamente con el anfitrión, limitando las potencialidades de este tipo de experiencia.

P: ¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la que os habéis tenido que enfrentar?

R: El cansancio constante y el dolor de espalda. Quizás porque con 34 años ya no somos unos jovencitos. Hacer couchsurfing durante de seis meses puede ser más recomendable para veinteañeros llenos de energías.  Yo, a veces, a duras penas me aguantaba de pie hasta la noche y mi único deseo era ponerme en posición plana. El peso del equipaje es un factor a tener en cuenta porque puede limitar mucho y crear una condición de cansancio que impida gozar plenamente del viaje.  Nosotros éramos un caso aparte porque estábamos realizando un programa televisivo y yo llevaba casi siempre una mochila de veinte kilos con dentro todo el equipamiento necesario para grabar y esto me ha limitado mucho. Además en el arco de seis meses teníamos que pasar por varios climas, entonces íbamos bastante cargados. Ésta ha sido la principal dificultad. Muchas cosas no las he grabado por falta de fuerzas…

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Simone recargando las pilas en la playa de Punta del Diablo, Uruguay. Couchsurfers, 2014.

P: ¿Un momento para recordar?

R: Un viaje como este está lleno de cosas para recordar porque cada día es una aventura. Quizás el personaje que más se nos ha quedado en el corazón es  el buen Robert, un brasilero fugitivo que se instaló en casa de Julio en Uruguay durante casi dos años. Una mañana nos despertamos y le encontramos en compañía de una serpiente muy venenosa. Nos contó que estaba cultivando su huerta con las manos desnudas y, cuando se dio cuenta de que tenía una víbora a un centímetro de su mano, estaba tan colocado por el consumo de marihuana que no reaccionó con los normales reflejos rápidos de quien se asusta y esto probablemente le ha salvado la vida porque, en caso contrario, la víbora le hubiera mordido. Un personaje increíble. Se puede ver en el episodio piloto sobre Uruguay.

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Robert, el brasilero “refugiado” en Uruguay y su encuentro con una víbora. Couchsurfers, 2014.

Roberto 2

Robert explicando qué ha pasado en el campo y cómo se ha encontrado con una víbora. Couchsurfers, 2014.

P: ¿Qué quiere decir para ti viajar?

R: Significa entrar en contacto con la realidad que nos rodea intentado descubrirla en profundidad, bajo la cúpula de cristal construida artificialmente para los turistas.  Significa descubrir y probar otros estilos de vida, coger lo que nos gusta de otras culturas y hacerlo nuestro, enriqueciéndonos y permitiéndonos de tener una visión más amplia y completa del mundo.  Significa ir en contra de los prejuicios creados por la mala o parcial información y permitir que surja una nuestra personal interpretación del mundo, en lugar de aceptar incondicionalmente la de otros. Tocar con mano realidades diferentes y descubrir a menudo que nuestras creencias pueden ser incorrectas. Significa ponerse continuamente bajo duda y ser conscientes de que el mundo es más complejo de los estereotipos que nos suministran los medios de comunicación. En este sentido viajar abre la mente. Pero viajar en serio, no quedarse en una playa bajo el sol con un cóctel en la mano en un resort.

P: ¿Has notado una transformación personal después de los meses transcurridos viajando?

R: En esta experiencia en Brasil he reflexionado mucho sobre el valor de la vida y quizás he aprendido a no arriesgarme demasiado.  En la mayoría de Sudamérica el valor de la vida es muy bajo, te pueden matar por motivos muy fútiles o tan sólo a causa de una incomprensión. En nuestros países te pueden atracar en la calle, pero antes de disparar se lo piensan dos veces. Allí primero te disparan y luego te roban. Practicando artes marciales desde hace muchos años siempre he pensado de poder enfrentarme a cualquier situación, pero después de haber escuchado algunos cuentos de mis amigos brasileros, he revaluado mi postura. Podemos decir que este viaje ha reforzado mi idea de que ningún objeto vale tanto como para defenderlo arriesgando tu propia vida y que en algunos países, aún prestando atención, el riesgo de recibir una bala perdida es muy elevado.

P: ¿Cuáles son los próximos destinos de Couchsurfers y porqué los has elegido?

R: El próximo viaje será Oriente: Japón, Corea, China. El programa funciona cuando existe un contraste cultural muy grande entre los viajeros y los anfitriones, entonces Oriente es sin duda la meta que encaja más con esta exigencia. A Anna y a mí nos pica mucho la curiosidad de ir a Asia y, sobre todo, a Japón. ¡Esperemos que nos financien!

P: ¿Cuándo se transmitirá la primera temporada?

R: Si todo va bien, se debería emitir en RAI3 a partir de septiembre. Pero todavía estamos esperando confirmación.

Agradeciendo a Simone por haber compartido su experiencia, señalizamos un enlace donde se puede ver uno de los episodios piloto (Uruguay): Couchsurfers – pillola 13 – Punta del Diablo

¡Buen viaje!

Cuentarutas: 16-07-2015
Autor: Susanna Corchia

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